La Contabilidad Creativa


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¿La contabilidad creativa es buena o mala?

 

La contabilidad general tiene dos funciones básicas:

  1. a) Suministrar la información sobre las variaciones significativas del patrimonio.
  2. b) Estudiar las causas que han originado estas variaciones para así determinar una planificación adecuada de las acciones a seguir.

 

Es imprescindible que el contador esté consciente de los progresos, tanto en lo relativo a la parte teórica y su conceptualización, como en lo concerniente a los elementos prácticos y los procesos investigados.

 

Es por lo tanto de primordial importancia comprender que la contabilidad general juega un papel efectivo y decisivo en la sociedad y no debe perseguir objetivos independientes.

 

La contabilidad general además de su función histórica, ha pasado a tener una importancia en su función de pronóstico como herramienta para el control de la economía y de la administración.

La demanda por nuevas áreas es clara y sólida, y la profesión debe necesariamente, dirigir sus esfuerzos a cumplir con los anhelos y aspiraciones de la sociedad.

 

La contabilidad general es parte de una red de información, por lo cual los contadores necesitan ampliar sus destrezas y sus perspectivas para poder enfrentarse al cambio cuando éste se produzca.

El comité sobre la Terminología del Instituto Americano de Contadores Públicos (AICPA) de los Estados Unidos, propuso en 1941 que se definiera la contabilidad general como el arte de registrar, clasificar y resumir de una manera significativa y en términos monetarios, las transacciones y eventos o sucesos que son, cuando menos en parte, de carácter financiero, así como de interpretar sus resultados.

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Este proceso debe ser realizado de acuerdo con normas y procedimientos de carácter general o específico,  que son aplicados al registro de las operaciones y a la presentación de las cifras en los estados financieros y que se han denominado Principios de la Contabilidad Generalmente Aceptados. 

Así mismo, en caso de que no existan principios o reglas particulares expresamente mencionadas por el Instituto Mexicano de Contadores Públicos, AC (IMCP), nos guiaremos por los pronunciamientos de la Junta de Normas de la Contabilidad instituciones que poseen la mayor autoridad profesional en los Estados Unidos de América y que les es también reconocida en la mayoría de los países de América y parte de Europa, Asia y Oceanía.

Todo esto es importante recordarlo ya que en los últimos meses hemos visto a través de los medios de comunicación, noticias sobre la quiebra de grandes empresas Norteamericanas a raíz de la alteración de los principios contables, empresas cuyos estados financieros presentaban una situación financiera envidiable y que después con descubrir ciertos “artificios contables” más tarde se han convertido en una lacra financiera, lo cual se ha expandido a lo largo y ancho de Estados Unidos.

 

Razones para la utilización de la contabilidad creativa:

En los últimos tiempos y como consecuencia de la crisis financiera que ha afectado a grandes compañías de ámbito internacional, la contabilidad creativa ha cobrado  especial relevancia, poniendo en duda los datos que se presentan, así como la credibilidad de los auditores y asesores.

 

Las discusiones sobre las razones que han llevado a algunas empresas a poner en práctica la contabilidad creativa, se han centrado fundamentalmente en el impacto que pueden tener sobre las decisiones de los inversionistas en la bolsa de valores ya que han utilizado “lucros contables” para engañar a los inversionistas.

 

Entre las razones que tienen los directivos de las empresas que cotizan sus acciones, para intentar manipular las cuentas a través de la contabilidad creativa destacan las siguientes:

1)    Las empresas generalmente prefieren reflejar una tendencia estable en el crecimiento del beneficio, en lugar en lugar de mostrar unos beneficios volátiles con series de dramáticas subidas y bajadas.

2)    Puede ayudar a mantener o “incrementar” el precio de las acciones, tanto reduciendo los niveles aparentes de endeudamiento, y por tanto, haciendo que la empresa parezca expuesta a un riesgo menor, como creando la apariencia de una tendencia del beneficio creciente.

3)    Si los directivos están comprometidos en operaciones internas con las acciones de su empresa, pueden utilizar la contabilidad creativa para retrasar la llegada de la información al mercado, aprovechando la oportunidad para beneficiarse de su información privilegiada.

 

Éticamente, la primera de las tres razones expuestas, están expuestas a un debate honesto. Las otras dos razones éticamente inaceptables, sobre todo la última.

En ocasiones, las empresas deben realizar sus registros contables de forma objetiva, pero la legislación contable tiene ciertos vacíos o ambigüedades que se presentan al momento de contabilizar determinados aspectos. Además existen muchos puntos de la contabilidad entre los que se pueden elegir u otros tanto que requieren hacer provisiones para el futuro, pudiendo ser optimistas o pesimistas. Esto por no hablar del deseo de muchas empresas por manipular los datos.

 

Por tanto, la contabilidad, tal y como está regulada actualmente, no refleja ni informa sobre la realidad, sino que “sólo sigue las normas”, dando lugar a unas cuentas anuales transformadas en las compañías. Esto se debe al predominio de una visión legalista a la hora de elaborar la contabilidad de las empresas, es decir, se prepara aplicando las normas, independientemente de cuál sea la realidad.

 

En la actualidad, prácticamente todas las empresas “maquillan las cuentas” y rara es la empresa que no la ha empleado en los últimos cinco años. Los motivos que existen para utilizar esta contabilidad creativa son variados y extensos.

 

Existe la necesidad de presentar un incremento en los resultados, como por ejemplo en los Bancos, donde a pesar de las crisis económicas, los beneficios siempre aumentan con respecto a los años anteriores.

 

Otra serie de razones para utilizar en la contabilidad creativa, aplicable a todo tipo de empresas, surge porque estas se hallan sujetas a diferentes tipos de derechos y obligaciones contractuales, basados en los importes reflejados en los estados financieros; por ejemplo:

Es bastante corriente que, en el caso de contratos de préstamos, se incluya una restricción sobre el importe total que una empresa puede obtener, calculada como múltiplo de capital total y reservas.

Algunas empresas, como las de servicios públicos de electricidad y aseo urbano, por ejemplo, están sujetas a la autoridad de un organismo público regulador que establece las tarifas máximas que pueden cobrar. Si estas empresas reflejan altos beneficios, el ente supervisor responderá manteniendo o congelando las tarifas. Por tanto, estas empresas están interesadas en la elección de métodos contables que tiendan a reducir el beneficio contable.

Un modelo de dirección con retribuciones ligadas a los beneficios o al precio de las acciones de las empresas hará que, en el caso en que están ligadas al precio de las acciones, los directivos están motivados para presentar cuentas que impresionen a la bolsa. Si la prima está ligada al beneficio, los directivos intentarán ajustar la cifra del beneficio de manera que se maximicen sus ingresos.

Cuando una filial, sección o división de la empresa está sujeta a un acuerdo de participación en beneficios, esto puede afectar a la preferencia por diferentes métodos contables.

El papel de los auditores y asesores gerenciales ante la contabilidad creativa:

El pasado 15 de junio del presente año fue un día negro para la firma Andersen, después de nueve días de deliberaciones el jurado encontró culpable a la auditoría de Chicago de un delito de obstrucción a la justicia en la investigación de la Enron.

La compañía se enfrenta a una multa de US$ 500.000 y a un periodo de “libertad vigilada”, pero, sobre todo, a la certeza de una orden de suspensión por parte de la Comisión del Mercado de Valores (SEC) de los Estados Unidos. Esta tiene por ley, prohibir la actividad a las firmas de auditores que hayan incurrido en un crimen.

Andersen tuvo que reconocer que ahora “cualquier firma de contabilidad puede enfrentarse a un castigo similar por deshacerse de documentos, siguiendo los procedimientos estándares de la compañía”.

Cada día saltan al mercado indicios o sospechas de deslices en las prácticas contables que antes o bien se desconocían o bien se pasaban por alto.

Asimismo, se confirmó que la segunda telefónica de Estados Unidos, worldcom, engañó a sus accionistas y al público en general durante cinco trimestres consecutivos diciendo que 3.800 millones de dólares gastados eran inversiones de capital.

Un ingrediente asiduo en las discusiones con los norteamericanos cuando se negoció el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, era su arrogante crítica sobre la falta de calidad y transparencia en las prácticas contables prevalecientes en México, independientemente de sus muchas deficiencias.

Se ponían los “principios generalmente aceptados por los profesionales de contabilidad de Estados Unidos”. Conocidos por su acrónimo en inglés como US-GAAP, como es brillante ejemplo a seguir por las empresas mexicanas para hacerlas dignas de compararse siquiera con las norteamericanas.

Ahora resulta que el escándalo provocado por las prácticas contables de Enron, empresa energética que orgullosamente fue la sexta mayor de Estados Unidos, y el papel que jugó su firma de auditores / asesores financieros Andersen, abrieron la caja de Pandora que revela la abismal calidad de las “mañas contables” comunes en Estados Unidos.

El problema se origina en la necesidad de mostrar un comportamiento brillante en la generación de ganancias inmediatas de las empresas para satisfacer mercados que fijan su atención en el desempeño que tienen las utilidades en plazos cada vez más cortos.

Esta necesidad de quedar bien con los accionistas llevan a las empresas y a sus auditores / asesores contables a embellecer su imagen para generar ganancias instantáneas aunque tal cosa ponga en peligro la viabilidad de las empresas en el mediano y largo plazo y su prestigio.

Uno de los problemas detectados es precisamente la dualidad del papel que juegan las empresas contables, no sólo Andersen sino también sus principales competidores (Deloitte & touch, Ernst & young, KPMG, Price-Waterhouse-coopers) al servir al mismo tiempo como auditores y asesores financieros responsables de recomendar como elevar las ganancias de sus clientes.

Las consecuencias de utilización de este tipo de contabilidad creativa repercuten directamente sobre los auditores, contadores y sobre los usuarios. Así, el descubrimiento de estos maquillajes en los resultados de las empresas ha deteriorado la imagen de los profesionales de la contabilidad, ya que la gente llega a preguntarse cuál es la función los auditores y por qué se permite ese tipo de contabilidad. Además los usuarios, acreedores, la administración pública pueden llegar a sentirse engañados.

El problema reside en que mientras los auditores tienen una visión legalista de la contabilidad y aplican las normas sin atender a la realidad, los usuarios tienen una visión realista.

 

Claves para detectar la práctica de la contabilidad creativa:

Existen diversas formas de detectar con facilidad este tipo de maquillaje, siempre y cuando sean legales. Para ello se necesitará disponer de las cuentas anuales de cuatro a cinco años; observar si hay resultados extraordinarios y los de ejercicios anteriores para saber si han sido maquillados; analizar el informe de auditoría, con el fin de ver si hay cambios de criterios contables o salvedades y si el auditor ha informado de ello, así como de su influencia en el resultado final.

De esta misma manera, habrá que revisar los plazos de depreciación de los activos fijos y compararlo con otras empresas del sector para descubrir para ver si se deprecian en los mismos tratamientos o autorizaciones especiales y las provisiones que existen.

Analizar los momentos clave en la empresa, como por ejemplo una salida de la Bolsa de Valores, la posibilidad de ser vendida, el cambio de auditor o en la cúpula directiva, también pueden ser determinantes a la hora de detectar esta clase de maquillaje.

Estos tipos de prácticas se consideran legítimas, pero es un fraude de ley, ya que se usa la ley para engañar a los usuarios. Es legítima dado que se utilizan las normas para elaborar la contabilidad, pero se manipulan los datos con el fin de lograr los resultados deseados.

Algunas empresas utilizan diversos tipos de contabilidad según los periodos económicos en los que se encuentren. Es decir, si la economía está en una fase expansiva y de bonanza, las compañías tienden a ser conservadoras y se preocupan más por la fiscalización. A medida que la situación comienza a empeorar se opta por una contabilidad menos conservadora y cuando se llega a unos beneficios de baja calidad, la empresa se inclina por variar algún criterio contable.

La contabilidad creativa en masa llega cuando se da un deterioro de la economía y, en tiempos de recesión, los maquillajes legales no son suficientes y se llega hasta el fraude ilegal. En la contabilidad creativa podríamos decir que “cumplimos la normativa y cambiamos criterios para intentar hacer una contabilidad conservadora o agresiva.

Es imposible limitar los abusos en esta modalidad contable, aunque sí una parte de ellos. Reducir los criterios contables permitidos, dando una sola oportunidad y establecer normas que minimicen las opiniones, evitando los resultados extraordinarios; pueden ser algunas de las soluciones al problema.

Sin embargo, estos tipos de alternativas no entran dentro de los planes de los gobiernos. Para nadie es un secreto que los entes gubernamentales, en cualquier país, son los primeros que “maquillan” sus informes financieros.

Formas de disminuir o moderar la practica de la contabilidad creativa:

Existen muchas propuestas para disminuir la práctica de la contabilidad creativa, entre estas propuestas tenemos las siguientes:

  1. a) El campo de elección de métodos contables puede reducirse mediante la disminución de los principios contables permitidos o especificando circunstancias en que se aplicará cada uno. Exigir consistencia en la utilización de los mismos también ayuda ya que una empresa que elige un método porque con este logre la imagen deseada ese año, deberá utilizar el mismo método en circunstancias futuras donde el resultado  puede ser menos favorable o quizás el menos deseado.
  2. b) El abuso de la posibilidad de que los directivos utilicen sus opiniones puede controlarse de dos formas. Una es diseñando normas que minimicen la utilización de opiniones y la otra sería aquella en la que los auditores ejerzan un papel en la identificación de estimaciones deshonestas.
  3. c) Las transacciones artificiales pueden tratarse invocando el concepto de que la sustancia está por encima de la forma, donde la sustancia económica y no la forma legal de las transacciones, la que determina su contabilización. Por lo tanto las transacciones ligadas se contabilizarán como un conjunto.
  4. d) El calendario de las transacciones extraordinarias es una materia reservada a la gerencia, de todas formas, la amplitud de su utilización puede limitarse requiriendo evaluaciones regulares de las partidas de las cuentas de manera que las ganancias o pérdidas por los cambios de valor se identifiquen en las cuentas cada año, en el momento en que se dan, en lugar de parecer solo en el final del año en que se enajena el activo en cuestión.

 

El Caso Enron

Introducción: Sobre el fraude de las “cuentas” de las empresas. Las cuentas de El Gran Capitán

“Por picos, palas y azadones, cien millones de ducados… por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles, ciento cincuenta mil ducados… por guantes perfumados para que los soldados no oliesen el hedor de la batalla, doscientos millones de ducados… por reponer las campanas averiadas a causa del continuo repicar a victoria, ciento setenta mil ducados… y, finalmente, por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces del rey a quien ha regalado un reino, cien millones de ducados…” Las cuentas de El Gran Capitán.

Los escándalos sobre la falta de transparencia de las grandes empresas – engaño, en definitiva – que han acaparado la atención de la prensa, especialmente a partir de principios de año 2002, han puesto en evidencia una lamentable práctica de ocultación y manipulación por parte de sus directivos. No podemos decir que este tipo de fraudes sean una novedad porque no sería cierto. Han existido siempre y existirán, aunque los criterios al uso para juzgarlos, en cada época, han evolucionado al compás del desarrollo del Estado de derecho, la democracia, la ética y la moral. Si nos dejamos llevar por el sentido popular que la expresión “las Cuentas del Gran Capitán” ha ido adquiriendo a lo largo de los años hasta nuestros días, podríamos decir que esas son el tipo de cuentas rendidas por los directivos de Enron, Worldcom, Dynegy, Ibercorp, Gescartera, etc.

Sin embargo, no parece que sea rigurosa, ni justa, dicha asimilación, especialmente si tenemos en cuenta la intención que en cada caso tuvieron, por ejemplo, Scout sullivan, director financiero de Worldcom, al mayor fraude de la historia, o el Gran Capitán, allá por el 1500. En las cuentas de Don Gonzalo se aprecia, sobre todo, orgullo herido, resentimiento, por el acto de ingratitud de su rey. Fruto de esos sentimientos es la irrespetuosa y altanera ironía de las cuentas rendidas, que Don Gonzalo no pretendía disimular, más bien al contrario. Sin embargo, la “contabilidad creativa” y la “ingeniería financiera” aplicadas en los casos de nuestros tiempos, no pretendían lo mismo. Su objetivo era, según se ha podido saber, hacer que el fraude no existiera “el fraude perfecto”.

Ante cada situación, la sociedad va creando instrumentos adecuados para impedir algunos comportamientos que perjudican a la confianza, tan necesaria par el buen funcionamiento de la actividad económica. Esto es lo que ha ocurrido en el caso de la sociedad Americana con la ley que recientemente ha entrado en vigor: Sabarnes – Oxley, 29-8-02. La “certificación jurada e cuentas”, entre otros instrumentos instaurados por dicha ley, significa que los presidentes de las grandes empresas y bancos, ya no pueden negarse a firmar, bajo juramento, que conocen las cuentas y que asumen su veracidad. Además, en el caso de escándalo, los máximos directivos podrán ser perseguidos judicialmente por perjurio.

Sin embargo, en opinión de algunos expertos, la ley es demasiado compleja, lo que dará lugar a más ingeniería financiera en lugar de “imagen fiel” que es lo que pretende la contabilidad, simple y llanamente sin mayor creatividad. No obstante, aunque la mayoría de las grandes empresas han firmado la certificación jurada exigida lo que representan un paso positivo muy importante, dicho sea de paso, hay otras empresas que se han tentado la ropa y anunciado que, antes de firmar, tendrá, que llevar a cabo algunas modificaciones en su contabilidad. Ojalá esta experiencia sirva para que algunos estrategas de empresas irresponsables no caigan en la tentación de creer que para alcanzar los fines elegidos todas las estrategias son válidas.

 

El Caso de Enron

La ley Sabarnes – Oxley (EE.UU)

Enron comenzó como una compañía distribuidora de gas por tubería (pipeline) en Houston en el año 1984. Los beneficios los obtenían mediante e compromiso de entrega a sus clientes de muchos m3 de gas para finalidades muy específicas en fechas y lugares contratados. Esta situación cambió con la desregulación del mercado de energía eléctrica, un cambio propiciado, en parte, por la influencia del lobbying de los directivos de Enron. Bajo la dirección del antiguo Chairman Kenneth L. Lay, Enron desplegó su negocio hacia actividades de mediación energética.

Enron se transformó en un gigante de tipo medio. En esta etapa su negocio fue mas allá de la simple puesta en contacto de un determinado comprador con otro determinado vendedor por una comisión. Ahora era Enron quien contrataba directamente con los compradores y vendedores individualmente, consiguiendo importantes beneficios con las diferencias de precio que arbitraba a su conveniencia. Todas estas operaciones las llevaba acabo Enron de manera no transparente, siendo ellos los únicos que conocían los precios a los que se casaban las operaciones. Con el tiempo, Enron desarrolló, de manera notable, una compleja variedad de contratos. Por ejemplo, los clientes podían asegurarse contra eventualidades tales como la volatilidad de los tipos de interés, los cambios climáticos o el riesgo de impago de los compradores. Al cabo de cierto tiempo, el volumen de este tipo de contrato financiero sobrepasó, con mucho, al volumen de contrato sobre mercancías. Enron tuvo que emplear un ejército de expertos doctores en matemáticas, física y economía para que les ayudara en la gestión de un riesgo que había llegado a ser significativamente complejo.

A medida que el negocio de Enron se iba volviendo más complejo, su capital crecía también. Enron creó una constelación de asociados con el propósito de que sus directivos pudieran desplazar deudas fuera de los libros – ingeniería contable – como fue el caso de la compañía Chewco y Whitewing. Algunas pérdidas de los nuevos socios tuvieron que ser pagadas por caja, o sea, sin registro contable, lo que repercutió en la salud financiera de la organización. Hay indicios de algunos ejecutivos de Enron y su asesor contable Athur Andersen, habían llamado la atención sobre la peligrosa situación que presentaba la compañía. Según un correo del 2001, Andersen consideró a Enron ya un cliente descalabrado. En agosto, el vicepresidente de Enron, Sherron Watkins, dirigió un comunicado anónimo al anterior chairman Kenneth L. Lay, exponiéndole las razones por las cuales se creía que, en cualquier momento, se produciría una oleada de escándalos contables en Enron. El 16 de octubre, Enron anunció unas pérdidas de 638 millones de dólares correspondientes al tercer trimestre, y Wall Street redujo el valor de sus títulos de capital por un importe de 1.2 miles de millones de dólares. El 8 de noviembre Enron anunció que se habría sobrevalorado beneficios en los 4 últimos años por un importe de 586 millones de dólares. El 28 de noviembre su competidor mas directo, Dynegy, lanzó una oferta de fusión por un importe de 23 miles de millones de dólares, después de que los prestamistas degradaran la deuda de Enron al estatus de “bonos basura”.

Se abrieron docenas de pleitos contra la compañía por un conjunto de fondos de pensiones. Otros tantos pleitos más fueron iniciados contra la anterior chairman Kenneth L. Lay, el CEO Jeffrey Skilling y el directivo Andrew Fastow. Estos pleits tardarán años en que sean resueltos el juez de distrito Lee Rosenthal de Houston dijo que los activos financieros de los directivos de Enron se puede considerar congelados. En el pasado agosto del 2002 Michale J. Koper, anterior director de la unidad de financiación global de Enron, se declaró culpable del fraude de giros y transferencias y de blanquear dinero negro. El reconocimiento del fraude de Koper fue el primero que se produjo por parte de algún directivo de Enron. Además la SEC (Securrities and Exchange Commission) puede expedientarlo por haber quebrantado leyes financieras. En el pasado octubre Fastow fue también acusado por quebrantar leyes financieras relativas a giros y transferencias, blanqueo de dinero negro y conspirar en la inflación de los beneficios de Enron.

El impacto del fisco de Enron ha sido y será considerable afectando a sus empleados, bancos, accionistas, políticas, consultoras y, por supuesto, a toda la alta dirección de la empresa. Miles de empleados de Enron, la mayoría de ellos de responsabilidades similares, fueron despedidos. Enron había animado a sus empleados a invertir en la compañía comprometiendo sus inversiones en acciones de la empresa. En el pasado octubre las acciones fueron confiscadas, lo que impidió las ventas de las mismas por parte de los empleados antes de que estas se hundieran en la bolsa. Hoy día a estos empleados, muchos de ellos jubilados, no les queda nada en sus cuentas:

  • Uno de los prestamistas más importantes de Enron, J. P. Morgan Chase, anunció pérdidas por 456 millones de dólares en junio de 2002, relacionados con el fracaso de Enron. El Citigroup registró pérdidas por 228 millones de dólares en enero del 2002 también relacionadas con el fiasco de Enron. Pero los bancos y sus autoridades afirman que el pacto general en el sector bancario probablemente sea mínimo debido a que ningún banco está sobreinvertido en Enron.
  • Las acciones de Enron han perdido prácticamente todo su valor cayendo desde casi 34 dólares en octubre del 2001. Miles de millones de dólares en acciones han desaparecido. Las acciones han sido eliminadas del registro de la Bolsa de Nueva York.
  • Varios prominentes políticos de los dos partidos dominantes en el país, han tenido que devolver cantidades de dinero a la compañía. Otros están siendo requeridos sobre la naturaleza de las relaciones con Enron.
  • Con una reputación ya bastante dañada, Althur Andersen tiene ante sí serios problemas. Muchos de sus mejores empleados han tenido que abandonar la empresa o han sido despedidos. Las divisiones de negocios han sido vendidas a otros competidores. Existe la posibilidad de que tenga que hacer frente a diferentes responsabilidades. Las conocidas hasta ahora como las cinco grandes consultoras ( Deloitte & Touche, Ernst & Young, KPMG International, PricewiterhouseCoopers y Arthur Andersen) serán pronto sólo cuatro.

 

 

Puntuación de lector
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Donald Lalangui D.

Hola, me llamo Donald, soy Creador, Administrador y Escritor de Emprendimiento contable Perú. En este espacio quiero compartir con ustedes mis conocimientos actuales y futuros.

3 Respuestas

  1. Kervin Duran dice:

    Quisiera saber donde puedo realizar un curso en modalidad online sobre contabilidad creativa, así como otros cursos online que complemente este tema. De ante mano, gracias por la respuesta.

  2. Rolando Ricardo Sal Y ROSAS dice:

    CPC. Donald,

    Lo saludos con un caluroso abrazo, y aprovecho para agradecer por el análisis del caso Enron el cual sera de gran ayuda para mi y el grupo de estudio que analizaremos el caso a profundidad.

    Saludos cordiales.

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